Per Ankh: La Casa de la Vida en el Antiguo Egipto

Un legado eterno de conocimiento, sanación y propósito

En el corazón espiritual del Antiguo Egipto existía un lugar sagrado y reservado llamado Per Ankh —la Casa de la Vida. Aunque su traducción literal podría sugerir un simple edificio, el Per Ankh era mucho más: era una institución dedicada al conocimiento sagrado, la memoria divina y la sanación.

Recientes hallazgos arqueológicos, como los localizados en el Ramesseum (el templo funerario de Ramsés II en Luxor), han confirmado que estos espacios fueron reales, cuidadosamente construidos junto a los templos mayores, en lugares donde el silencio y la energía del lugar favorecían la transmisión de saberes.

¿Qué se custodiaba en las Casas de la Vida?

El Per Ankh era el archivo viviente del Egipto antiguo. Allí se copiaban, conservaban y transmitían los textos sagrados:

  • Rituales y fórmulas mágicas

  • Tratados de medicina y astrología

  • Manuales de arquitectura sagrada

  • Escrituras del alma y del más allá

Estos espacios estaban reservados a los sabios, escribas, médicos y sacerdotisas que se preparaban para custodiar los misterios. Su acceso era limitado, porque no se trataba solo de estudiar, sino de recordar.

Un legado que despierta hoy

Hoy, miles de años después, el eco del Per Ankh sigue vivo. En nuestros viajes espirituales, honramos este legado milenario no como una recreación arqueológica, sino como una puerta de acceso a la sabiduría interior.

El alma recuerda lo que la mente ha olvidado, y lugares como Luxor, Edfu o Dendera no son solo destinos turísticos: son activadores de memoria.

“Si Egipto te llama no como destino, sino como misión, tal vez ya hayas habitado una Casa de la Vida.”

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